Declaración sobre la decisión DACA de la Suprema Corte EE.UU.

Yo me allegro con los inmigrantes que residen en West Virginia por la decisión reciente de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que rechazó la tentativa del gobierno federal de poner fin al programa DACA. La decisión de la Corte dará una medida de alivio a los jóvenes que fueron traídos a éste país por sus padres, sin documentos, cuando sus hijos eran menores de edad. Por el momento, estos jóvenes no corren el riesgo de deportación.

Sin embargo, ya que la decisión de la Corte Suprema se basó en la falta, por parte del gobierno, de seguir procedimientos legales en su afán por derrocar el programa DACA y no tocó la sustancia ni los méritos del programa, ésta no es una resolución adecuada de la situación peligrosa que viven los jóvenes afectados. Nos queda ahora la tarea de abogar de nuevo ante el congreso nacional por una protección más segura, la que una Ley daría a la porción de los ‘soñadores’ que se benefician del DACA. Gracias a Dios, la gran mayoría de los ciudadanos del país apoyan tal legislación para ellos. Ya es tiempo para que el congreso apruebe una ley justa y humana para éste grupo de jóvenes, muchos de los cuales nunca han conocido ningún otro país fuera de los Estados Unidos.

Dios nos ha dado el mundo a todos los seres humanos. Este continente ha sido a través de su historia el destino de inmigrantes, desde los indígenas que vinieron del Asia hace miles de años hasta los que vinieron en los siglos más recientes de otros lugares. Los inmigrantes de hoy contribuyen al bienestar de éste país, tanto como los del pasado. Los inmigrantes merecen el respeto y el apoyo de los que nacieron aquí. Hace falta una reforma exhaustiva de las leyes migratorias que refleje los valores más acogedores y humanos de esta nación. Que Dios bendiga éste proyecto en favor de Su pueblo.

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