Declaración del obispo Brennan

Igual que todos mis compañeros católicos y residentes en todo el estado de West Virginia estoy consternado por las continuas revelaciones respecto a las fechorías del exobispo Michael Bransfield, según confirmadas por las penalidades que el Santo Padre le ha impuesto, y que continúan siendo crónica de los medios de comunicación. Es mi más alta prioridad restaurar la confianza en el liderato eclesiástico y propiciar la sanación que tantos en nuestra diócesis necesitan y desean.

Actualmente estoy trabajando para que el obispo Bransfield cumpla el mandato del papa Francisco de que él se disculpe por el daño causado durante su puesto en la Diócesis de Wheeling-Charleston. Espero comunicarles pronto, tanto al Santo padre como a los fieles de la diócesis, un plan para la disculpa del obispo Bransfield. Aunque no es posible deshacer todo el dolor y la decepción que sus acciones han causado, creo que es necesario que el obispo Bransfield acepte su responsabilidad moral y haga una restitución justa al pueblo de la diócesis, ante quienes él era responsable como su obispo.

Como siempre, agradezco sus oraciones por una resolución justa de este asunto y por mi nuevo ministerio entre ustedes como su pastor. ¡Que Dios, quien nunca nos falla, les bendiga y sostenga!

Sinceramente en Cristo,

Mons. Mark E. Brennan
Obispo de Wheeling-Charleston

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