Católicos de West Virginia se Paran en Washington por los que Están por Nacer

Por Jeff McCoy

WASHINGTON—Muchas más de 600,000 personas se unieron durante un frío 22 de enero en Washington para la Marcha Anual y Concentración por la Vida. Mucha gente de West Virginia pasó el día declarando su fe mostrando apoyo al movimiento pro vida. Cada enero El Paseo de Washington DC se llena de personas que expresan preocupación por el decreto del Tribunal Supremo de 1973 en el caso Roe vs Wade que legalizó el aborto.

La mayoría de los grupos pro vida de West Virginia eran jóvenes. Emily Elías, de la escuela secundaria Weirton Madonna se paró ante más de 9,000 personas durante la Misa matutina de la Marcha por la Vida y ofreció la segunda lectura. Jóvenes de la misión St. Bernadette en Hedgesville y de las parroquias St. Joseph en Martinsburg, St. Leo en Inwood y St. James en Charlestown también representaron bien sus iglesias.

Mikayla Azar y Ángela Díaz, de St. James, lideraron el rosario durante la concentración por la vida en la Armería de Washington antes de la Misa matutina. “La iglesia es un lugar muy influyente. El diácono Dave es un gran diácono y nos anima a manifestarnos por lo que creemos y él es definitivamente una de las razones clave por las cuales venimos a esta marcha”, dijo Azar. Entre sus compañeros feligreses, Claire Buede hizo la primera lectura y Ambrosio Rucker y Adam Nichols ayudaron respectivamente con la oración durante la Misa.

Jeff Smay, ministro del recinto escolar y maestro de la secundaria Central Catholic en Wheeling, salió a las 11 de la noche anterior para participar en la marcha con sus estudiantes. “Es sorprendente cómo ha crecido con los jóvenes. Cada año hay más y más jóvenes. Eso es alentador”, él dijo. El intenso viento, las temperaturas bajo cero y el largo viaje han sido problemas en marchas pasadas, pero ellos continúan haciendo el viaje todos los años. “Verdaderamente tenemos buenos chicos”, él añadió.

Smay dijo: “No es simplemente una marcha para hacer una expresión. Es una peregrinación en la cual uno va a orar y a lo largo de toda la línea la gente estaba rezando. Uno se gana la gente hacia su bando es ganándose su corazón; la única manera de ganarse su corazón es orando por ellos y tratarlos con respeto y dignidad”.

Muchos marchantes vieron la concentración así mismo, como una peregrinación espiritual, una oportunidad de erguirse, mostrar solidaridad y orar—orar por los que están por nacer, por los abortistas, por las madres y los padres y por el sufrimiento y el sentido de culpa y pedirle a Dios que perdone.

Sor Virginia Arellano, de la orden Hermanas de los Misioneros Servidores de la Palabra y ahora instaladas en Eastern Panhandle, dejó en claro que parte de su misión es ayudar a las mujeres que estén en necesidad y orar “por que cuando escuchen la palabra de Dios escojan la vida”.

Kevin Lathway, de St. Bernadette, ha estado haciendo la marcha durante más de seis años. Cuando se le preguntó si la marcha podría verdaderamente cambiar las cosas, él dijo: “Creo que hará una diferencia. Todo poco ayuda”.

Padre Hall dijo: “Lo principal que tiene que suceder es que corazones sean cambiados, los corazones de los individuos, no tanto del país, sino de los individuos que componen el país. ¿Cómo podemos cambiar el corazón de un país? Una persona a la vez”.

A través de los años los manifestantes se han tornado más jóvenes. Los adolescentes están recogiendo el banderín y pidiendo cambios. Muchos llevaban carteles que leían en inglés “Somos la generación pro vida”.

Según los marchantes subían Capitol Hill y comenzaban a virar hacia el Tribunal Supremo de Estados Unidos, un pequeño número de manifestantes de distintos grupos de derechos femeninos bloquearon la calle. Después de múltiples intentos de la Policía del Capitolio de abrir los carriles, se hicieron varios arrestos. Los manifestantes restantes gritaban obscenidades a los marchantes según pasaban. Unos cuantos manifestantes se detuvieron y se volvieron hacia ellos y entonces oraron por los que protestaban.

“No nos proponemos obligarle nada a nadie”, dijo Smay. “Oramos por ellos, esa es nuestra arma principal y así es como lo he visto cambiar durante los últimos 15 años”.

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